El Estado Islámico se enfrenta a la bancarrota

25/Feb/2016

PorIsrael (tomado de Revista El Medio), Por Pablo Molina

El Estado Islámico se enfrenta a la bancarrota

Los
golpes recibidos por el Estado Islámico en sus principales feudos, sobre todo
por parte de la coalición internacional liderada por EEUU, han dañado
severamente las principales fuentes de financiación con las que mantiene su
maquinaria bélica. No solo eso: las penurias económicas por las que atraviesa,
agravadas por el descenso acusado del precio del crudo (el contrabando de
petróleo es uno de sus grandes negocios), están provocando rebajas salariales y
drásticos racionamientos en las zonas controladas por los hombres de Bagdadi.
Tal
y como detalla Associated Press en su último reportaje sobre el Estado
Islámico, el califatoterrorista trata a estas alturas de mantener a flote una
vasta organización con aspiraciones estatales que se tambalea en el terreno
financiero.
Atrás
quedaron los tiempos en los que el EI cuidaba a sus hombres con altos salarios,
ayudas por hijo nacido y viajes de luna de miel a gastos pagados. La situación
en estos momentos es completamente distinta. No sólo se han eliminado las
gratificaciones habituales a los yihadistas, sino que los sueldos han sufrido
fuertes recortes:
En
Raqa, feudo del grupo en Siria, los salarios se han reducido a la mitad desde
el pasado diciembre, la electricidad está racionada y los precios de los
artículos básicos están disparados, fuera de control, de acuerdo con individuos
que se han exiliado de la ciudad.
Aymen
Jawad al Tamimi, un investigador del Middle East Forum que ha examinado
documentos internos del EI, asegura que los problemas económicos del califato
tienen su origen en el esfuerzo bélico, cada vez mayor, al que se ve obligado
por el acoso de la coalición internacional.Según Tamimi, dos tercios del
presupuesto total del EI va destinado a actividades militares, pero los
combatientes de Faluya, en Irak, sólo comen ya dos veces al día.
Las
restricciones presupuestarias no se limitan tan sólo a los terroristas. Los
empleados públicos de las zonas que controlan (jueces, maestros, personal
sanitario, etc.) han visto también cómo sus sueldos se reducen un 50 por ciento.
El
Estado Islámico amenazó en su día con acuñar moneda propia y hacer caer el
dólar. La realidad, hoy, es que exige el pago de las tasas a los habitantes de
sus feudos precisamente en la moneda estadounidense, única manera de poder
acceder al mercado internacional para aprovisionarse de armas y suministros.
Pero
tal vez el dato que pone de relieve la gravedad de la situación financiera del
EI es el cambio sustancial en el régimen de castigos impuesto en Mosul. En la
tercera ciudad de Irak, los detenidos por la policía religiosa pueden evitar
las fustigaciones pagando una multa en dólares. En Faluya, los familiares
pueden obtener la libertad de un prisionero pagando 500 dólares, y salir de la
ciudad entregando a los terroristas 1.000 dólares.
El
Estado Islámico se acerca a la bancarrota, pero el disciplinado fanatismo de
sus integrantes y su férreo control de la situación en los territorios que
subyuga pueden prolongar la agonía de manera impredecible. De hecho Tamimi, el
experto consultado por Associated Press, no cree que esté a punto de
desencadenarse una revuelta contra el califato, sino que más bien estaríamos
ante un declive que cada vez será más acusado. En todo caso, el hecho de que
una organización terrorista que ofrecía como aliciente para el alistamiento un
alto nivel de vida según los estándares de la región ya no pueda financiar esos
gastos es un elemento del que pueden derivarse consecuencias de todo tipo en un
futuro próximo.